25 de marzo de 2025

AySA trabaja para mejorar la presión y el caudal de agua potable en sus redes de la zona sur de la Ciudad de Buenos Aires

La empresa Agua y Saneamientos S.A. lleva adelante sistemáticamente la mejora y el mantenimiento de sus redes de distribución de agua potable en toda su área de concesión. En esta ocasión, la empresa trabaja en el barrio porteño de Barracas para optimizar la presión y el caudal en una cañería de hierro fundido de 125 mm.

“A través de un proceso de priorización de zonas críticas con alta concentración de reclamos determinamos las áreas a rehabilitar. Nuestra experiencia indica que, tras completar estas tareas, dependiendo el nivel de incrustación, la presión en la zona mejora entre un 30% y un 40%”, explicó el jefe de Distrito Centro-Constitución, Lucas Di Benedetto Teira.

El operativo se llevó a cabo en el cruce de las calles Jovellanos y Gualeguay. Para esta tarea, se utilizó una máquina desincrustadora que remueve los sedimentos que se acumulan en las cañerías, producto de la acción del agua. De esta manera, se recupera el diámetro interno original de la instalación, mejorando así el servicio.

Además, Di Benedetto Teira agregó: “La vida útil de la desincrustación es de aproximadamente entre 5 y 7 años. Buscamos mejorar la eficiencia de la red, lo que se traduce en una menor necesidad de intervenciones, optimizando los recursos y reduciendo los tiempos de respuesta para otros trabajos. Esto nos permite disminuir la cantidad de reparaciones y los costos asociados.”

Por su parte, Raúl Pereyra, supervisor de operaciones del Distrito Centro-Constitución, detalló que el proceso para determinar si una red es “crítica” e intervenirla implica la coordinación con diferentes áreas de la empresa. Entre ellas, el área de Calidad, encargada de tomar muestras de la tubería para evaluar su grado de grafitización, un fenómeno causado por factores ambientales y de temperatura. Este análisis permite definir si la cañería puede ser rehabilitada o si, en cambio, requiere un reemplazo.

La máquina desincrustadora es operada por personal propio y especializado de AySA. El procedimiento consiste en la inserción de varillas giratorias con cabezales diseñados especialmente según el diámetro de la tubería.

Leandro Vilariño, capataz del departamento de desincrustación de Grandes Conductos, explicó: “Trabajamos sobre cañerías con diámetros de entre 60 mm y 300 mm. Si la cañería está muy comprometida, podemos limpiar hasta 180 metros de longitud, mientras que, en las mejores condiciones, alcanzamos los 400 metros. En promedio, desincrustamos entre 300 y 350 metros de tubería por día.”. Asimismo, destacó que, cuanto menor es el espesor del caño, más lenta debe ser la rotación de la varilla, ya que esto reduce el riesgo de roturas y garantiza mejores resultados.

De esta manera, AySA reafirma su compromiso con la mejora y el mantenimiento de sus redes, sosteniendo los más altos estándares de calidad en sus servicios de saneamiento y distribución de agua potable.