El sistema de abastecimiento consta de dos procesos: producción y distribución.
La producción de agua superficial proviene de dos grandes plantas potabilizadoras que captan el agua del Río de la Plata: el establecimiento Gral. Belgrano ubicado en el partido de Quilmes, y el Gral. San Martín que se encuentra en el tradicional barrio de Palermo, en la Ciudad de Buenos Aires. Este último es uno de los establecimientos más grandes del mundo por su superficie -28.5 hectáreas- y su capacidad de producción -superior a los 3 millones de metros cúbicos por día-. Además, la empresa cuenta con una planta menor, la Dique Luján, que se utiliza para abastecer a una parte de los habitantes de Tigre.
A través del proceso que se realiza en estas plantas, la empresa transforma el agua cruda, obtenida del río, en agua apta para el consumo. Este proceso de potabilización consiste en un tratamiento que permite la eliminación de componentes físicos, químicos y biológicos indeseables. Las etapas del tratamiento consisten en: captación, elevación y conducción, dosificación de coagulante, floculación, decantación, filtración, desinfección y alcalinización -corrección del pH-. Luego, el agua potabilizada se almacena en reservas, para su posterior distribución.
En cuanto a la producción de agua subterránea, ésta se realiza a través de perforaciones, ya sea en forma puntual o en forma de baterías. El recurso subterráneo representa algo menos del 4% del total del agua producida.
El sistema de distribución está integrado por: ríos subterráneos, una red troncal y líneas de impulsión, la red primaria y la red secundaria, compuesta por distribuidoras y subsidiarias. La longitud total de esta enorme red de distribución es de 18.246,76 km.
Las plantas potabilizadoras alimentan los ríos subterráneos, que transportan el agua potable por gravedad hacia cisternas subterráneas periféricas desde donde es elevada e impulsada a las redes de distribución.
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